En qué invertir bien tu dinero

José M. Alarcón
José M. Alarcón
Gallego de Vigo, amante de la ciencia, la tecnología, la sociología, la música y la lectura. Ingeniero industrial y empresario. Fundador de Krasis, especialistas en e-learning. Autor de varios libros y cientos de artículos.

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En qué invertir bien tu dinero

Llevamos ya arrastrando esta crisis financiera durante casi cuatro años, y no parece tener fin. Como decía hace unos meses en este mismo blog, creo que no hay crisis: es una nueva situación estable.

EverythingIsRightMientras tanto en este periodo, en las sociedades "económicamente avanzadas" hemos perdido toda ilusión de independencia social y económica. Los Estados soberanos se están plegando a las demandas de los mercados, tratando de aplacarlos. Basta con abrir al azar un periódico o ver cualquier noticiario durante estos días convulsos, para oír que tal o cual medida se toma para tratar de "apaciguar a los mercados". Es fácil hacer una analogía entre esto y los antiguos sacrificios que se ofrecían a los dioses para que trajeran la lluvia o erradicaran las plagas.

Esos mercados de los que nos hablan tiene la facultad de parecer inmateriales, casi una entelequia. Dada su naturaleza intangible no se pueden ver ni tocar y mucho menos atacar, así que  la única forma de controlarlos parece ser plegarse a sus caprichosos designios, a costa de lo que sea.

Pero en realidad detrás de los mercados hay personas físicas que actúan sobre ellos y especulan con las grandes empresas y las deudas de los países.

No es mi objetivo entrar en detalles sobre cómo funcionan los mercados y quiénes están detrás, así que aquí dejo un enlace a este post de "Ciudadanos en crisis" que lo explica bastante bien (merece la pena leerlo).

Lo que me interesa es destacar que nosotros mismos podemos estar formando parte de ese juego aún sin ser conscientes (¿tienes un fondo de pensiones? pues ya estás en el juego), y buscar una alternativa.

"¡Ahora es el momento de invertir!" y otros caramelos

Como las bolsas están bajo mínimos hace años y suben y bajan como una montaña rusa, la mayoría de los asesores financieros te dicen que es el momento de invertir ahora el dinero que te sobre, ya que obtendrás grandes beneficios a largo plazo, puesto que "no puede car más y es el momento de comprar". Llevan diciéndolo incansablemente desde 2007.

Luego están los bancos. Tras haber provocado en gran medida la situación actual y haber recibido millonarias sumas de los mismos gobiernos que ahora nos piden a todos sacrificios especiales, to add insult to injury, encima te dicen "que te hagas bankero". Ya entiendes lo que quiero decir...

Y efectivamente: invirtiendo en bolsa ahora, abriendo un fondo, comprando bonos e invirtiendo en bancos **es muy probable que a largo plazo ganes dinero **con ello.

¿Pero a costa de qué? ¿De seguirle el juego a los mercados y pasar a formar parte de ellos? ¿De generar dinero sin generar riqueza, a partir de la especulación? Eso es lo que deberías preguntarte y es lo que me pregunto yo.

Las pequeñas inversiones que nos sacarán de esto

Quiero proponer otra forma de invertir, mucho más útil y cercana: invierte en empresas de verdad. Invierte en emprendedores y en la economía real.

Por mucho que nos deslumbren las cifras de las grandes multinacionales, lo cierto es que en todo el mundo los que de verdad mueven la economía son las pequeñas empresas. Es más, son las muy pequeñas empresas.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, en España más del 80% de las empresas emplean a menos de dos personas. Eso significa que hay más de 2,6 millones de empresas con este tamaño en nuestro país. Son estos autónomos y emprendedores los que mueven la economía. Y me refiero a la economía real, la que te permite comprar una barra de pan o pagar la conexión a Internet, no la que especula y mueve cantidades ingentes de dinero que no existe.

Así que si quieres invertir ¿por qué no invertir en ayudar a un emprendedor con un buen plan? No hace falta que sean grandes ideas revolucionarias, ni siquiera empresas tecnológicas, tan de moda ahora. Es posible invertir en ayudar a otro a montar un restaurante, una panadería, una pequeña tienda o un negocio de pintura.

Con toda probabilidad nadie se hará multimillonario con ello, pero tú como inversor **podrás recuperar tu dinero **con beneficio extra al cabo de unos años y ayudarás a crear empleo y bienestar. Se puede ser inversor, con ánimo de lucro y al mismo tiempo actuar de manera ética. Es más: no tienes por qué invertir dinero (o no mucho), ya que puedes invertir tu tiempo para aportar una ayuda en forma de experiencia y conocimientos (si los tienes), algo de lo que la mayoría están muy necesitados.

Si cada uno de esto pequeños negocios permite que vivan de él dos o tres personas, con un millón más que se creen se ha acabado el paro. La lógica parece aplastante. Harina de otro costal es llevarlo a la práctica.

Nos faltan incentivos fiscales y sobre todo cultura emprendedora. Además falta conseguir que la sociedad deje de ver al empresario y al inversor como un canalla. En muchas ocasiones son los propios trabajadores los que boicotean sus empresas poniéndose en contra de los empresarios por el mero hecho de serlo. Otras veces, claro está, esa animadversión es bien merecida.

Toda inversión tiene un riesgo y por eso deberíamos invertir únicamente aquel dinero que no necesitemos. Y esto rige para todas las inversiones por mucho que algunos siempre quieran vendernos "inversiones totalmente seguras".

Además es necesario asesorarse para saber cómo entrar en un negocio y sobre todo cómo salir sin dañarlo y consiguiendo nuestros objetivos de rentabilidad. La inversión en una PYME aunque sea de cantidades pequeñas implica tener unos mínimos conocimientos sobre el tema. En ese sentido me parecen muy interesantes los clubes de inversión o los Business Angels, pero con esta clara orientación a la inversión en economía real y no puramente especulativa. También existen cursos cortos enfocados para aprender a invertir en empresas, muy recomendables antes de lanzarse a participar en empresas como inversor.

Juntándose varios pequeños inversores con esta filosofía se pueden costear conjuntamente asesoramiento y formación, y enfocar mejor lo que se invierte y en qué. Con ello se conseguirán mejores resultados tanto para ellos como para las empresas invertidas, que tendrán más garantías de viabilidad.

No es la primera vez que, ante la insistencia de algún comercial de banca privada, cuento esta teoría y me mira como si estuviera loco. Yo en la práctica lo llevo haciendo muchos años. Mi propia empresa es una de estas PYME que permite ganarse la vida a unas cuantas personas, que es de lo que más orgulloso me siento. He participado en algunas más, y espero hacerlo en el futuro. Y sí: claro que quiero ganar dinero, pero no a costa de cualquier cosa.

¿Te apuntas al plan?

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