José Manuel Alarcón

geek, author, speaker, entrepreneur, web guy

MENÚ - Blog de José Manuel Alarcón

Productos Ornitorrinco: un ejemplo poco conocido de Apple

OrnitorrincoEl ornitorrinco es un animal muy extraño: tiene pico de pato, cola de castor y patas de nutria. Por si esto fuera suficientemente  raro, es un mamífero que pone huevos y que es venenoso (los machos tienen un aguijón en las patas traseras con el que pueden picarte).

Es todo un fenómeno de la naturaleza, hasta el punto de que cuando se descubrió -a finales del siglo XVIII en su costa Este australiana natal- los naturalistas pensaron que se trataba de un “fake” de la época ;-)

Ya he hablado en otras ocasiones del error que supone no especializarse en una empresa, querer abarcar demasiado para tener más oportunidades, cuando paradójicamente ocurre lo contrario.

Del mismo modo muchos productos fracasan precisamente por el mismo motivo: quieren ser demasiadas cosas para demasiada gente. Y este es otro error a evitar. Son productos ornitorrinco: tienen de todo pero realmente no acaban de convencer a nadie.

Apple Pippin: un producto ornitorrinco poco conocido

Ahora que Apple es la empresa más valorada del mundo y todo lo que lanza al mercado se convierte en un éxito asegurado, cuesta mucho pensar que también ha tenido fracasos. Algunos muy gordos. Así a bote pronto se me ocurren el Powermac G4 Cube, el Newton (adelantado a su época), el Lisa… Pero uno de sus fracasos menos conocidos es el Apple Bandai Pippin.

ApplePippin

Este era el producto ornitorrinco por antonomasia: en 1994 pretendía ser al mismo tiempo una consola de juegos, un ordenador conectado en red, un sistema multimedia y una televisión. Y además barato.

Intentaba hacer tantas cosas que al final no hacía ninguna bien. Además hubo grandes fallos de análisis de mercado y comunicación. La gente no entendía el producto, pues se intentaba posicionar como un ordenador en un mercado de consolas, que enseguida pasó a estar dominado por Sega y Sony. En aquella época Internet era poco conocido por lo que la navegación no interesaba a la mayoría de la gente, y los pocos que lo entendían no concebían navegar usando una consola. Ese mercado enseguida quedó dominado también por los ordenadores PC compatible. Finalmente en el aspecto de diseño de producto también hubo fallos de bulto. Por ejemplo, al principio no incluía módem y luego cuando se lo añadieron la pieza se comía sus márgenes. La memoria era tan pequeña que no podía ejecutar ni siquiera Netscape (el navegador de la época) ni otros plug-ins importantes como Java.

El resultado fue un auténtico fiasco para los de Cuppertino y para la empresa japonesa Bandai, que era quien estaba detrás de la idea.

Conclusiones

En Krasis tenemos una plataforma de e-learning maravillosa: SELF. Cada año nuestros clientes imparten cerca de de 100.000 cursos con ella, y está evolucionada para hacer muy bien lo que hace. A veces los clientes nos preguntan por qué no dispone, por ejemplo, de un completo gestor para crear sitios web promocionales, o algún sistema avanzado de comercio electrónico.

Mi respuesta es siempre la misma: esos sistemas son lo suficientemente complejos como para merecer un producto por si mismos. Es necesaria especialización para hacerlo bien. Meterlo como un añadido haría que fuera un producto mediocre con toda probabilidad y además existen en el mercado productos maravillosos (incluso Open Source) gestionados por empresas especialistas que lo hacen muy bien. Es preferible que SELF sea fácil de integrar con esos productos de terceros a que lo convirtamos en un ornitorrinco que haga de todo pero de forma mediocre.

Si creas un ornitorrinco puede que a muchos le parezca adorable, pero muy pocos van a estar dispuestos a pagar por él. Debemos tratar de centrar nuestros productos y servicios en lo que realmente hacemos bien.

En esta época es incluso más importante que hace 20 años, ya que todo está mucho más especializado, y es necesario cada vez más nivel para destacar en cualquier ámbito, por lo que dispersar esfuerzos juega en nuestra contra.

Jose M. Alarcon José Manuel Alarcón
Ingeniero industrial y empresario. Fundador de Krasis.com, especialistas en e-learning. Autor de varios libros y cientos de artículos. Gallego de Vigo, amante de la ciencia, la tecnología, la sociología, la música y la lectura.
Descarga GRATIS mi último libro: "Tres Monos, Diez Minutos".
Más sobre mi...

Comentarios (2) -

Muy buen artículo, con el cual estaba de acuerdo hace unos meses, pero... debido a la crisis actual (diciembre de 2012) poco a poco ha ido cambiando mi percepción, de tal forma, que ahora siento discrepar algo.

Me voy a intentar explicar con un ejemplo sencillo y actual. Pongamos un ejemplo: imaginemos un albañil, más concretamente, un buen oficial de primera, albañil que se ha especializado en hacer pared, de tal forma que se gana la vida haciendo metros y metros de pared de ladrillo. Como trabaja a destajo y es muy bueno en su trabajo -puesto que es lo único que hace- gana mucho dinero, digamos que en su región o zona de cobertura es el mejor y más rápido haciendo pared de ladrillo. Ahora, supongamos que llega una crisis galopante como la actual en la cual ese albañil -que era el mejor en su trabajo- se queda en paro, puesto que ya no hay que construir más viviendas y por ende más paredes de ladrillo, pasan años y años sin trabajo, llegando a la conclusión de que... vale era superespecialista en fabricar pared de ladrillo, de hecho..., era el mejor, el más rápido y el que más dinero ganaba, pero debido a esa crisis se ha quedado totalmente fuera del mercado.

Ahí es donde reside mi duda, si te especializas en una sola cosa, para intentar ser el mejor -o hacerlo lo mejor que puedas- haciendo esa cosa, puede que te quedes fuera del mercado porque solo sabes hacer eso, ya que todo el tiempo de que dispones, lo has empleado en especializarte en eso, entonces te has equivocado. Sí, quien mucho abarca poco aprieta pero corres el riesgo de quedarte fuera de juego si no elijes bien el nicho de mercado en el cual especializarte.

Mi conclusión: Creo que especializarse sería lo correcto en un mundo ideal, pero lamentablemente en el mundo real es demasiado arriesgado. Abarcar diversos campos sin mucha especialización, tal y como están las cosas, sería mucho mas rentable.

Responder

Spain José Manuel Alarcón

Hola Ricardo,

Gracias por el aporte y la reflexión.

En este caso me refería más a productos que a empresas o servicios, sobre lo cual ya escribí en su día y abundé más en los detalles y losmotivos:

/post/Errores-de-la-PYME-1-No-especializarse.aspx

De todos modos especializarse no siginifica hacerlo y quedarse en eso toda la vida. Las personas (y las empresas) deben evolucionar también, y en función del mercado ir adaptándose y volver a especializarse en otras cosas.

Ese albañil que comentas en el ejemplo se especializó en un sector que está muerto y en mi opinión debería hacer una de estas cosas:

· Cambiar de especialización (y de sector). Se puede y se debe. Y salvo cambios disruptivos de un día para otro (como se puede considerar el de la crisis del ladrillo) normalmente las cosas se ven venir y se puede tener un periodo de adaptación y cambio, aunque haya alguna época por el medio en la que haya que vivir del colchón que se haya hecho antes.

· Moverse a un mercado en e que tu especialización sea demandada. Volviendo al ejemplo del albañil, si no puede cambiar su especialización ni cambiar de sector, quizá deba cambiar de área geográfica por duro que sea ese cambio. No en todo el mundo se ha parado la construcción.

Creo que mi otro post (reseñado al principio de este comentario) explica mejor los motivos para especializarse, incluso en crisis. Está claro que en las personas el hecho de ser versátiles y poder hacer varias cosas bien es importante (por eso el ejemplo del albañil quizá no sea el que mejor encaja con mi tesis), pero en el caso de las empresas pequeñas, abarcar demasiado siempre es mala idea a largo plazo, en mi opinión.

Lo dicho, gracias por aportar :-)

Saludos!

Responder

Agregar comentario