José Manuel Alarcón

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La sociedad del sálvese quien pueda

Aunque soy gallego y tenemos fama de lo contrario, nunca he sido una persona desconfiada. Más bien lo opuesto: confiado en exceso. Soy de los que siempre ha pensado que todo el mundo es bueno mientras no se demuestre otra cosa. Esa actitud creo que es la más sana, porque ayuda a relacionarse, a colaborar, a tener ganas de llevar a cabo proyectos de todo tipo, a disfrutar de lo que hagas… Pero también conduce a grandes decepciones.

Fingers_crossed by kygp - 2374438139 - FlikrLo que ocurre es que a medida que vas adquiriendo experiencia en la vida descubres que hay muchas personas que no son como uno piensa que deberían ser. Y dado que las experiencias negativas pesan mucho más que las positivas, uno acaba por moverse al otro extremo: desconfiar, por defecto, de todo el mundo. Y lo cierto es que la mayor parte de nosotros acabamos por ser así a medida que cumplimos años.

El problema es que todo esto, a largo plazo y considerando la sociedad en su conjunto, nos lleva a una situación peor para todos. Existen diversos estudios económicos que encuentran una fuerte correlación entre la falta de confianza (y por tanto la corrupción) existentes en una sociedad, y la renta per cápita y el desarrollo económico de la misma.

Al fin y al cabo una transacción económica de cualquier índole siempre conlleva un componente intrínseco de confianza mutua.

Uno de los ejemplos más gráficos que conozco para mostrar el efecto devastador de la falta de confianza en economía lo describe Dan Ariely en su famoso libro* "Predictably Irrational" mediante un juego:

Imagínate que que os entrego 10€ a ti y a tres personas más. Por la cara, para que os los quedéis. Acto seguido os ofrezco a los cuatro la oportunidad de conseguir más dinero de una forma sencilla: podéis poner en un bote común cerrado la parte de esos 10€ que queráis. Yo no sabré cuánto ha puesto cada uno, pero al final duplicaré el total que haya en el bote y os lo repartiréis a partes iguales, sin importar cuánto haya puesto cada uno. Sin trampa ni cartón.

La mejor estrategia a seguir parece evidente: poner todo el dinero en el bote. Si los cuatro ponéis los 10€ íntegros, todos habréis duplicado el dinero (habrá 40€ en el bote, yo pondré otros 40€ -o sea, un total de 80€- y tocan por tanto a 20€ cada uno). Es estupendo. Un negocio redondo y todos duplicamos nuestra cantidad.

Así que vas, pones tus 10€, esperas a que pongan los demás, y cuando toca repartir ves que te devuelvo solamente 15€, y no los 20€ que esperabas. ¿Qué demonios ha pasado aquí?

Enseguida te das cuenta: lo que ha ocurrido es que uno de tus compañeros ha pensado que todos seríais honrados, así que ha decidido actuar egoístamente y traicionar vuestra confianza, por lo que no ha puesto nada en el bote. Por lo tanto al final hay 30€, yo los duplico (60€) y al repartir entre los cuatro os daré 15€ a cada uno. Tú y tus compañeros os quedaréis con 15€ mientras que el "listo" tendrá en el bolsillo 25€, ¡casi el doble que los demás!.

¿Qué crees que ocurrirá si ahora os dejo repetir el experimento y volver a poner en el bote?

Pues que lo más seguro es que ninguno ponga nada. Se ha perdido la confianza y existe un riesgo muy probable de perder gran parte de tu dinero si lo vuelves a poner todo (si ingenuamente solo pusieras tú de nuevo los 10€, te quedarías con 5€ y harías 5€ más ricos a tus tres compañeros que no han puesto nada).

Es fácil ver la analogía entre este ejercicio mental y la realidad económica, referida específicamente a los impuestos y el dinero público, que al fin y al cabo lo ponemos entre todos.

Ya he escrito en otra ocasión aquí sobre las estrategias evolutivamente estables, y cómo el comportamiento negativo de unos pocos hace que al final éste se generalice y obligue a todo el mundo a comportarse igual.

Las leyes cortoplacistas que se promulgan últimamente, los sacrificios a los que se quiere obligar a la mayoría de la sociedad mientras las multinacionales y los bancos obtienen beneficios récord, las constantes noticias sobre corrupción, etc… nos hacen sentir como el ingenuo y bienintencionado jugador que pone los 10€ en el bote común la primera vez, pero nunca más lo vuelve a hacer al ver rota su confianza.

Mientras unos pocos rompan la baraja con la connivencia de los que gobiernan, solo podemos entrar en una espiral de desconfianza, la sociedad del sálvese quien pueda, que es lo que se está fomentado desde hace años. Eso no puede conducir a nada bueno.

Se trata de un problema cultural. Está imbuido en la sociedad y debe cambiar empezando por cada individuo. Y eso solo se consigue mediante educación, tiempo y empezando desde hoy uno mismo a tratar de pensar y actuar de forma diferente. Aunque muchas veces nos acabemos llevando golpes por hacerlo.

 

Fotografía Creative Commons por KYGP

* Si no lo quieres comprar existe una versión gratuita para Kindle con fragmentos del libro, pero por $7.64 (unos 5,73 €) yo ni me lo pensaría para comprarlo, porque es muy bueno :-) Si tienes problemas con el inglés, existe una edición en español que curiosamente han titulado "Las trampas del deseo", vaya usted a saber el porqué.

Jose M. Alarcon José Manuel Alarcón
Ingeniero industrial y empresario. Fundador de Krasis.com, especialistas en e-learning. Autor de varios libros y cientos de artículos. Gallego de Vigo, amante de la ciencia, la tecnología, la sociología, la música y la lectura.
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Comentarios (15) -

Muy buena reflexión.

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Spain José Manuel Alarcón

Gracias Sergio :-)

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Spain Eugenio Estrada

Me ha gustado mucho tu artículo, yo también soy gallego y también soy demasiado confiado :)

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Spain José Manuel Alarcón

Gracias Eugenio. Saludos!

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Spain Pilar [Palel]

Gran artículo.
Cuando se pierde la confianza (o por la falta de ella) todo está envenenado.

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Spain Eduardo Ozores Baltar

creo que deberías decir mas rotunda y contundentemente que el que no puso dinero era simplemente un retorcido hijo de puta. y que no tiene nada que ver con que fuese gallego. ja ja ja

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Spain Alberto Lázaro

Genial reflexión! Gracias José Manuel, otra vez. Comparto totalmente tu planteamiento (además de ser tb fan de Ariely). Mi inquietud está en la dificultad que tiene el hacer ese esfuerzo individual (heroico) y en que medida se puede iniciar desde la individualidad y con todos los medios que hoy tenemos a nuestra disposición movimientos que ayuden a otros a dar ese salto...
Ayer cambiando de ropa a uno de mis hijos leí en sus pantalones una frase que venía decorando y en la que no me había fijado, ponía "be happy and be honest" y me llamó mucho la atención que a alguien se le haya ocurrido decorar así un pantalón infantil... pero me volvía esa frase a la cabeza como actitud evangelizadora, más allá de la actitud personal.
El "club de los hombres honrados"... ;)

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Spain José Manuel Alarcón

La primer norma del club de los hombres honrados es que no se habla del club de los hombres honrados ;-)
(el "Club de la lucha" es una de mis películas favoritas)

Ahora la sociedad ya está tan metida en la desconfianza y las grandes empresas abusadoras han adoptado completamente esos mensajes, que nos hemos vuelto cínicos y ya no nos creemos nada, aunque el que lo pone lo haga de verdad y no como una mera pose de marketing.

Una lástima.  Sé que es algo complicado, una utopía, pero como no empecemos a cambiar un poco cada uno de nosotros... El mayor problema del clima en el que nos vemos metidos ahora es que ya estamos "encabronados" todo el día. El ambiente se ha enrarecido tanto que la gente, algunos con motivos sobrados pero otros sin ellos, se vuelve hasta agresiva. Es el efecto de sentirse estafado por todo y por todos.

Gracias y nos vemos!

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Spain Alfonso Gutierrez

Buen post!

Cuando somos niños no tenemos ningún tipo de desconfianza, según nos pasan cosas nos hacemos más duros, más insensibles, más desconfiados.

Creo en la gente al 99%, por cada persona que te traiciona hay cientos que te dan la mano y te devuelven la confianza. Al principio es duro aceptar una traición, sabemos que en el mundo de los negocios se pierde la ética, la confianza, las formas, etc...

Apuesto por seguir confiando, por seguir apostando por las personas, de vez en cuando caerá un disgusto, será el momento de levantarse y seguir confiando.

Gracias por el post Jose

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Spain Alejandro Rus

El ejemplo del tarro no pudo evitar recordarme a la teoría del equilibrio de Nash.

http://es.wikipedia.org/wiki/Equilibrio_de_Nash

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Spain José Manuel Alarcón

Interesante enlace. Gracias Alejandro.

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No creo que el problema esté originado por una sociedad del sálvese quien pueda "fomentada desde hace tiempo". Esto que comentas (que podría extrapolarse perfectamente a otros aspectos de la vida) forma parte de la propia naturaleza humana: el bien contra el mal, los buenos contra los malos que siempre los ha habido y siempre los habrá. Lo contrario en mi opinión es buscar una utopía, algo noble y deseable, pero irrealizable.

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Spain José Manuel Alarcón

Hola Curro,

¡Cuánto tiempo!

Esto daría para hablar largo y tendido. Estoy de acuerdo con lo que dices. No obstante creo que en loa últimos años la tendencia se ha acelerado debido al entorno y a como se está llevando la situación, los abusos flagrantes, la corrupción en su máximo apogeo... si a eso le unes que estamos mejor informados que nunca (el que quiere estarlo, claro), empieza a ser hora de plantearse cosas.

Yo solo pretendo hacer una reflexión sobre eso... El tema es muy complejo, y como tú dices, inherente a la naturaleza humana. Haría falta mucho más que un post (es un tema ya filosófico, que se me escaparía por completo) para analizarlo, debatirlo, etc...

Gracias por comentar!

Nos vemos.

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Spain José Manuel Alarcón

¡Gracias a todos por comentar!

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Juan José

Comparto.

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