José Manuel Alarcón

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El efecto Zeigarnik y cómo vencer la procrastinación

El diccionario de la R.A.E. define "procrastinar" como un sinónimo de "diferir" y de "aplazar". Y es que esta palabra así como el acto que encierra nunca han estado tan de moda como ahora.

Con el actual ritmo de trabajo y la intromisión continua del e-mail, el móvil y las redes sociales, tenemos siempre todas las disculpas del mundo para estar ocupados en algo y justificarnos ante nosotros mismos el dejar de lado las cosas verdaderamente importantes. Y es que la procrastinación la debemos justificar siempre ante nosotros mismos ya que es, de largo, nuestra forma favorita de auto-sabotaje. En verdad ocupamos todo nuestro tiempo pero luego tenemos la sensación de que no hemos hecho nada útil. Y probablemente sea verdad.

procrastinacion

Según los expertos más del 20% de las personas se declara como "procrastinador" empedernido, y eso sin contar los que no han llegado a tiempo para cerrar la encuesta ;-). Y lo normal es que el que es procrastinador lo sea no sólo en el trabajo sino en todos los aspectos de la vida: llegan tarde a todas partes, jamás preparan a tiempo una entrevista de trabajo, dejan las compras de navidad para el último día a última hora, se pasan de la fecha límite para presentar la declaración de la renta... Van por la vida "forzando" hasta límites insospechados.

El problema va más allá de la incapacidad de planificarse uno mismo. No se trata de eso. Es un fenómeno complejo que puede ser debido a múltiples causas como el miedo al fracaso, la poca auto-disciplina, aburrirse con facilidad, el auto-convencerse de que "yo trabajo mejor bajo presión"...

En definitiva, es un problema grave no sólo por sus efectos en el trabajo, la economía y la vida personal, sino porque además puede llegar a provocar problemas de salud.

El efecto Zeigarnik

Bluma Zeigarnik fue una eminente psicóloga rusa del siglo pasado. En cierta ocasión, cuando todavía era una recién licenciada preparando el doctorado en los años '20, estaba con su supervisor en un café de Viena y observaron un comportamiento muy curioso en los camareros. Cuando alguien que todavía no había pagado les pedía la cuenta, los camareros sabían con gran precisión qué habían tomado los clientes y les cobraban sin problema. Sin embargo si el cliente ya había pagado pero unos minutos después le solicitaba al mismo camarero que le hiciera la cuenta, éste tenía que hacer verdaderos esfuerzos para recordar algo. Los pedidos parecía evaporarse de su memoria en el mismo instante en que los daban por cerrados.

Partiendo de esta observación hicieron algunos experimentos con grupos en el laboratorio y llegaron a la conclusión de que el mero hecho de comenzar una actividad crea en las personas una cierta sensación de ansiedad hasta que la terminan, y cuando llega ese momento ese estado desaparece y tendemos a olvidarla. Es el estado de no completitud el que no nos deja olvidarla. Tendemos a querer terminar las cosas que hemos empezado y nos importan.

Otros experimentos psicológicos realizados 60 años más tarde (en 1982) por Kenneth McGraw confirmaron nuevamente estas observaciones.

La gente que procrastina en muchas ocasiones lo hace por pereza y/o por que se ven sobrepasados por el desafío que supone la tarea. Sin embargo, en virtud del efecto Zeigarnik, si alguien (o ellos mismos) les obliga a trabajar en la tarea aunque sea por unos pocos minutos, por regla general sienten la necesidad de poner fin a lo que han comenzado. Así de sencillo.

Por supuesto hace falta algo más -fuerza de voluntad e interés real por la tarea- para vencer la procrastinación, pero el primer paso para vencerla, aunque parezca una obviedad, es arrancar con la tarea en algún momento. No por lo obvio (en algún momento hay que empezarla), sino porque el ser humano tiende a sentir ansiedad por las cosas inacabadas. Es el mismo principio que rige, por ejemplo, los "cliffhangers" en las series de televisión o en los libros.

El fantástico blog PsyBlog publicó hace un año una serie magnífica titulada "11 Goal Hacks: How to Achieve Anything" en la que se profundizaba en la psicología involucrada en el hecho de sacar las tareas adelante.

Hay muchas técnicas aplicables a la organización personal, la fuerza de voluntad y demás, pero el truco para conseguir terminar algo es simplemente empezarlo. Por obvio que parezca lo cierto es que no lo hacemos y la procrastinación campa a sus anchas en la sociedad. Así que no me digas que eso ya lo sabías ;-)

Comentarios (2) -

Estaba alucinada con esta palabreja pues no sabía que existía hasta que en la oficina llegaron los de sistemas a instalarnos un programa para acabar con la procrastinación. Mi cara parecía un poema, también la de mis compañeros… menos mal que no era la única que no había oído hablar de eso!!  Yo no sabía que significaba y mucho menos que lo padeciera! Pero ahora se que si y también sé que es un problema que ha pasado a otra dimensión gracias a un software que se llama workmeter. Saludos.

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Juan Lombana
Colombia Juan Lombana

Aunque comparto el articulo me ha pasado lo siguiente:
Empiezo la tarea, como lo dice el articulo se me crea un necesidad de terminarla; pero ese terminarla como en los proyectos de software es relativo; algunas veces la tarea queda incompleta por que me fijo limites menores para verla como "Terminada"... vaya problema.. jajajaja.

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